Cientistas políticos al paredón

La Directiva de la Asociación Chilena de Ciencia Política enviaron una carta al director de El Mercurio publicada el 1 de junio, en respuesta a la columna de Eugenio Tironi del 21 de mayo, donde culpa a los cientistas políticos del fracaso de las medidas adoptadas por el sistema político para corregir sus defectos, señalando que “…ahora llegó el turno de colocar en el paredón a los cientistas políticos que, en coro, patrocinaron reformas que, al igual que aquel, no resistieron la prueba de la práctica.”

 

Señor Director:

 

En su columna del 21 de mayo sobre las deficientes reformas políticas de los últimos años, Eugenio Tironi asegura que “ahora llegó el turno de colocar en el paredón a los cientistas políticos que, en coro, patrocinaron reformas que, al igual que aquel (el Transantiago) no resistieron la prueba de la práctica”.

 

Al respecto queremos afirmar que es la falta de oídos a las propuestas de la academia, y no la suscripción de ellas, lo que ha conducido a este lamentable diagnóstico, que compartimos.

 

Muchos y muchas cientistas políticos advirtieron sobre la baja en participación y elitización que produce el voto voluntario, rechazaron el deficiente proyecto de ley de primarias voluntarias que se ha tornado una vergüenza, y han advertido sobre las graves consecuencias que están teniendo para el sistema político chileno el binominal, la pésima regulación de la relación entre dinero y política, los quórum de las leyes orgánicas, la mala regulación de los partidos, entre otros.

 

Es cierto que también entre los especialistas hay diferencias de opinión. Pero los tomadores de decisión en forma muy mayoritaria han ignorado por completo la experiencia comparada de la ciencia política. Los intereses de corto plazo y las recomendaciones “técnicas” de otras disciplinas han tenido mucho más que ver con estos resultados.

 

Claudia Heiss; Valentina Salas; Sofía Schuster; Sergio Díaz; Francisca Díaz, Álvaro Jorquera
Directiva Asociación Chilena de Ciencia Política

 

Carta en El Mercurio